Para aquellos que les guste el cine qué mejor película que “Tierra de Faraones” de Howard Hawks: es un deleite el verla, y el disfrute está garantizado. El Faraón, con objeto de salvaguardar todos los tesoros saqueados a sus enemigos, quiere hacer una pirámide que sirva para resguardar tanto a los tesoros como a su persona pues, como persona elegida por los dioses, es el único que sobrevivirá en el otro mundo, y desde ese otro mundo “iluminará” a los que vivan en este mundo.
Envía, pues, emisarios por todo el reino para que construyan la pirámide que albergará su cuerpo y los tesoros saqueados, que son inmensos; y la respuesta del pueblo no se hace esperar: van cantando a la construcción de la pirámide que albergará el cuerpo de su “dios”, se pondrá comida para que viva, durante toda la eternidad, contemplando los “bienes saqueados”.
El tiempo pasa y el pueblo se “cansa” de tanto trabajar, y la música que, en un principio, acompañaba a su trabajo es sustituida por los látigos, de forma que el “pueblo” es obligado a seguir trabajando para la tumba del Faraón. Y ese parece ser su destino.
La correspondencia con lo que pasa en la Comunidad de Madrid es perfecta, pues estamos gobernados por auténticos “faraones”, cuya megalomanía no tiene límites.
En un principio fueron elegidos con “gusto”, pues además superaban la “presunta corrupción” de sus antecesores; tuvieron la mayoría absoluta para hacer un Madrid diferente, pero se han dedicado a construir su “pirámide” que les “perpetuara” en la memoria de sus descendientes.
Los madrileños, que en un principio les apoyaron, ahora se sienten atenazados por el látigo de las “multas”, y todos hemos de trabajar para sus caprichos: parece que estamos atados a un destino del que no podemos salir.
Si escuchan conversaciones en los autobuses, en el metro, en los ambulatorios, en los mercados, etc… el tema es el mismo: la Sra. Aguirre y el Sr. Gallardón, han “metido a dedo” a cientos de cargos que además de no servir para nada, cobran unos sueldos que dejan las arcas tanto municipales como de la Comunidad exánimes: los autobuses municipales no mejoran, ni en calidad ni en tiempo porque existen infinidad de asesores; los hospitales apenas tienen personal porque “hay más jefes que indios”; no hablemos de la educación, donde la insolencia es absoluta y la falta de criterios total; sin duda, la “Comunidad de Madrid” ha copiado, al pie de la letra, la política de Zapatero a nivel nacional: otro Faraón con su “pirámide” particular.
Desde el CDS queremos limpiar a todos los “gorrones” de puestos de responsabilidad, pues si ellos nos han llevado a la crisis ¿cómo va a ser posible que ellos nos saquen de la crisis? ¿Cómo es posible que los que no valen para nada, dirijan nuestros destinos?
Creemos que es posible una política basada en el trabajo y en el esfuerzo: el tiempo de “faraones” ya ha pasado: lo que es de Madrid, para los madrileños y no para “ninguna pirámide”. Hay alternativa a los faraones, y valorar el trabajo de cada uno, y sobre todo el trabajo de quien trabaja. Los faraones han metido en la administración personas “apesebreadas” de los partidos, que además de no valer para nada, tienen unos sueldos desproporcionados, cuando deberían estar en las listas del paro.
Madrid tiene solución, y desde el CDS se la vamos a dar.