Cuenta Chesterton que la victoria más trepidante e impresionante que él conoce es la del Emperador Caracalla, cuya victoria total y absoluta fue contra…. ¡nadie!
Generalmente los Emperadores, cuando volvían de alguna campaña, los esperaba “el pueblo” y se les erigía algún “arco” del triunfo.
Con Zapatero, el triunfo es “total”, pero no hay multitudes ni “arcos”: hay “desfiles militares” (que para algunos son un “coñazo”), que para el señor Zapatero es la expresión de su “victoria”: ya la sexta de su ¡año triunfal!
Pero, ¿qué es lo que tenemos?: Veamos.