Archivado en 28 abril 2010

Ataque a la libertad

28 abril, 2010

 

6º.- La “libertad”  nace de la propia persona y de su autonomía  

 Hay un hecho que está pasando desapercibido porque se está descontextualizándolo, y es el ataque más grave que se está realizando contra la libertad de pensamiento: me refiero a la “regulación” de la objeción de conciencia

 El hecho de “contextualizarla” en el tema del “aborto” es anegar dos problemas: el de la libertad de conciencia y el de los derechos del “nasciturus”; aparte se está “descentrando” el tema del aborto.

Me refiero ahora a un problema que, de aprobarse, nos retrotraería a tiempos que creíamos superados, y que supondría la reactivación de lo que Unamuno ya llamó la “inquisición inmanente”.

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Los aplaudidores

26 abril, 2010

 

“¡Qué raza más absurda la nuestra! ¡Proteger a los inútiles, habiendo tanta gente útil y trabajadora por esos mundos!”

(Pío Baroja. Memorias de un hombre de acción)

 Es curioso observar cómo cada poco tiempo se convoca un “mitin” en el que aparece uno de los dos grandes líderes ante sus “fieles” seguidores y a los cuales no les dice nada, pero que ante esa “nada” esos seguidores le aplauden. Hay que decirlo todo: aplauden sólo cuando, y porque, aparece un “señor” o varios señores, haciéndoles una señal para que aplaudan, bien para hacer mucho ruido o bien porque en ese “momento” están grabando para la televisión, y tiene que dar la sensación de que están de acuerdo con lo que les dice el jefe. En el mismo momento, el líder contrario está haciendo lo mismo. ¡Esta es la retórica política que hay!

Esta situación me recuerda miméticamente a Nerón, al emperador Nerón de la antigua Roma, pero de la Roma Imperial.

 Este señor, entre otras manías como la de pirómano y echar las culpas a otros de lo que hacía mal, cuando salía a un anfiteatro tenía una multitud de gentes que le aplaudían, y además lo hacían de una forma determinada:

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Parlamento y Libertad

22 abril, 2010

Ver la historia del CDS es ver no sólo lo que ha sido la historia de España reciente, sino ver también aquello que “pudo haber sido”.  En el recuerdo colectivo queda la ilusión de la sociedad española por “alcanzar” una democracia que nunca había existido, y como pieza importante de esa ilusión estaba el CDS.

No se entiende la historia de España reciente sin esa otra forma de hacer política que marcó el centro, con la figura, ya inextinguible, pues ha pasado a formar parte de “los más grandes”, de Adolfo Suárez.

 La forma de hacer política de Suárez nace de la consecuencia de la pregunta: “y vosotros, ¿qué hacéis mirando al cielo?”. Toda la política española de los dos últimos siglos se ha basado y fundado en  “Sinaís” ajenos a la realidad social, donde los “iluminados” de turno nos comunicaban sus “visiones divinas”.

 Hacía falta un partido que se basase  en “lo escrito”, en el “pacto”, en “el cada día” de las personas, en la tierra, al margen de raros iluminismos que todos sabemos dónde nos han llevado.

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Franco y el Papa Formoso

16 abril, 2010

 “Dejad que los muertos entierren a sus muertos” (Lc. 9, 6a)

 El esperpento a que hemos llegado en este tema del juicio a Franco, al franquismo no es sólo nacional, sino internacional y galáctico (como diría la “otra”). Estos “señoritos satisfechos” ya no saben cómo llamar la atención. Juegan con los sentimientos no sólo de los vivos, sino de los muertos, y no se sabe bien con qué objeto pues a los muertos no los pueden “resucitar”, ni se les puede hacer justicia; y en cuanto a los vivos, es muy difícil hacer un juicio pues es difícil hacer una valoración de intenciones al  no poder llegar al “baúl de la conciencia”.

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La Libertad desechada

11 abril, 2010

 

 “La piedra que desecharon los arquitectos es para nosotros la piedra angular” (Salmo 118,22)

“El objeto de este ensayo no es el llamado libre albedrío…”

(Sobre la Libertad. John Stuart Mill)

 Estamos en un mundo donde todos nos confesamos liberales; decir lo contrario es casi una ofensa y, muchas veces, nos comportamos como aquellos que se dicen “ateos” o “agnósticos” pero que ¡nadie insulte al santo de su pueblo! Así somos ahora: nos confesamos tan liberales que, en nombre de la libertad somos capaces de cualquier violencia.

A veces me da por pensar que es una herencia de Napoleón, el cual “en nombre de la libertad, prohibía cualquier cosa”, y sobre todo prohibía aquello con la que no estaba de acuerdo. Y el olfato no me debe fallar porque es, precisamente en esa época y desde esa época, cuando comienza a fermentar lo que Stuart Mill llama la “levadura de la intolerancia”; y aunque Stuart Mill no lo aplica a España, nosotros sí podemos hacer esa extrapolación.

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