“Video miliora proboque, Deteriora sequor”
(“veo la mejor opción y la apruebo, pero elijo la peor”)
Ovidio, Metamorfosis, VII, 20
Sin duda, nuestro Señor Presidente ni conoce la tradición judeo-cristiana de San Pablo, ni la tradición latina de Ovidio; él sólo conoce la “emotividad impulsiva” adolescente del momento. Y quizás a eso se reduzca toda la política española: al emotivismo.
En los momentos de gravísima crisis económica por la que atraviesa nuestro país a nuestro Señor Presidente sólo se le ocurre decir que “sí, cambié de opinión por las circunstancia, no por las convicciones”. Acto seguido, le espeta al Señor Rajoy que tomó esas decisiones como “un ejercicio extraordinario de responsabilidad ”.
Cuando Ortega y Gasset dice el “yo soy yo y mis circunstancias” se refiere a que uno está por encima de las circunstancias dominándolas, y no siendo dominado por ellas.