“La acción política se ha de basar no en la aplicación a la realidad social de las distintas ideologías sino en el análisis de las posibles consecuencias de dicha acción: esta es la fuente de la responsabilidad política, de la cual va a nacer el consenso que redunde en el bienestar de nuestro país y en la consecución de la igualdad de todos los españoles.”
Ponencia del CDS sobre Ideología
Siempre he dicho que nuestro parlamento, y nuestros parlamentos, representan la ideología, y no la voluntad, de los españoles; es decir, que cualquier español a la hora de encontrar la horma de su ideología la encuentra en la “política española”, pero a la hora de solucionar sus problemas tiene que “buscarse la vida”. La voluntad le lleva a luchar por conseguir un objetivo, o buscar, entre las poquísimas instituciones que existen, el camino de sus deseos, de aquello que le gusta. La ideología le lleva a buscar una identificación ideal con alguno de los modelos, también ideales, existentes en el panorama social y que responda a sus “sublimaciones” psicológicas personales.
Imaginemos que a una persona le gusta el arte y en concreto la pintura, pues va a un museo; si le gusta el cine, va a ver una película, etc… pero si le “gusta” una ideología debería poder “debatir” sobre ella con otras personas, o en algún foro; pero el español no lo hace, o al menos se siente “ridículo” hablando de ideología (como de moral, de ética, de religión) y la utiliza para “enfrentarse” con otros en vez de debatir o dialogar. Sin embargo no encuentra ninguna institución en la que ve reflejada su “voluntad”, que deberían ser las instituciones políticas.
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