“La república no consiste en el reinado de la mayoría, como se ha creído hasta ahora sino en el de aquéllos que más favorecen a la mayoría. No es el pueblo quien dirige en esta clase de gobiernos, sino los que dicen saber qué es lo mejor para el pueblo; distinción feliz que permite obrar en nombre de las naciones sin consultarlas y reclamar su agradecimiento mientras se las pisotea”. Alexis de Tocqueville. La democracia en América
Tengo un amigo que me dice que lo mejor para España, en estos momentos, es que se convierta en un “protectorado”, a ser posible de Alemania, que es el que “tira del carro” de Europa, puesto que ya somos incapaces de tomar alguna decisión “en libertad”: ni como sociedad, ni como nación, ni como Estado, ni como partido o partidos políticos. Vamos al pairo de lo que otros deciden, y sobre todo Alemania dentro de Europa.
Cuando se reducía toda la realidad a la “economía” y se pensaba que había “otra realidad” llamada política, se hacía “emanar” de esta última la “libertad” y desde ahí se criticaba a la primera, a la cual se identificaba con los “americanos” los cuales eran los “opresores”, lo malos, etc… Pero ahora, no “existe” esa otra realidad, con lo cual no podemos criticar a la economía; es más, los “tempos” de la economía no los marcan en España los americanos, sino los europeos; quiero decir, las potencias europeas como Alemania, Francia e Inglaterra.
Con estas premisas, si el parlamento debería “representar” y garantizar la “libertad” de las personas, y no lo hace, es necesario entender que el parlamento “sobra” pues no realiza sus funciones; es más, los últimos acontecimientos nos dicen que “está al servicio” de los intereses económicos y, en concreto, de los europeos. Es más, una de las decisiones más importantes que ha tomado, que es el donar “gratis et amore” el 20% del PIB a la gran banca, ha acelerado de una forma vertiginosa la “tercermundanización” de España, y ha sido una decisión que se ha tomado al margen de la sociedad española: al menos se podía haber hecho un “referéndum” o una consulta para saber si los españoles querían optar por auto-empobrecerse. Pero no, se tomó, como todo, contra los intereses de los propios ciudadanos.
La otra decisión que “tomó” el parlamento es “legitimar” un golpe de Estado, lo cual contradice la propia “esencia” del parlamento el cual está para “parlamentar” y solucionar los problemas reales que deberían ser llevados a la cámara, y que son los propios problemas de los ciudadanos. El Sr. Zapatero creó una “situación excepcional” con los controladores que es un eufemismo para no llamarlo golpe de Estado. Como se ve, el parlamento no “sirve” para lo que su nombre indica.
Si la situación económica está en manos de otros países europeos, y la libertad no sirve de sinergia, de crítica para superar esa dependencia, sino que está anulada por un “presidente” que está sometido a un partido, que a su vez está sometido a unos intereses al margen de España, ¿por qué (me pregunta este amigo) no hacemos de España, directamente, un protectorado?
La cuestión sería quién “nos protege”; pero, puesto que no somos capaces de tomar una decisión por nosotros mismos, eso nos da igual. Además, desde que intentamos “protegernos” a nosotros mismos (mediante golpes de Estado) desde la “rebelión de la Granja” hasta la “situación excepcional de los controladores” siempre ha sido para peor, y nunca ha solucionado nada; ya sé, me dice este amigo, que habrá gente que dice que tanto el General Franco como Felipe González fueron “grandes estadistas” y que “sus seguidores” los admiran muchísimo; pero la realidad, le contesto yo, es que no sólo no solucionaron nada sino que agrandaron más el problema cuyas consecuencias las vivimos ahora; no se crearon estructuras que amortiguaran las diferentes crisis, sino que “anunciaron” reinos inexistentes, y como toda estatua con “pies de barro”, al deshacerse éstos, se ha derruido la estatua.
Este argumento mío le sirve a mi amigo para redundar en la necesidad de “un protectorado” para España, puesto que si sólo hemos (y nos hemos) dado “golpes de Estado” para nada, lo mejor es que “nos venga” otro de fuera a “guiarnos”, puesto que nosotros somos como “un ciego que guía a otro ciego”. Pero, quién.
Y él mismo me propone la respuesta: sólo creemos en alguien que nos guíe, y esa ha sido la historia española de los dos últimos siglos, pero ya no es tiempo de dar “golpes de Estado” desde los militares, y menos ahora que “están mal vistos”; tampoco desde los “partidos políticos”, puesto que están considerados tan malos como los militares, si no peor, pues los cuarenta años del “Deus ex machina” Franco fueron, económicamente, menos malos que los treinta y cinco años de “choriceo” de la alternancia; ambas épocas han funcionado al margen de los propios ciudadanos y contra ellos.
Así pues, y puesto que toda la política española está hecha, o pretendida hacer, “ex machina”, es decir, sin libertad y además perjudicando a los españoles, lo mejor es que sea la propia “Comunidad Europea” quien nos “imponga” un “protector”; después de todo (sigue diciendo) es “menos malo” que la “visita de la Señora Merkel” la cual ha venido a “llevarse” a los jóvenes que se hayan esforzado en vida y que tengan un título superior: de esta forma, España queda “descerebrada”, con todos los jóvenes que han estudiado y se han esforzado, fuera del país y aquí sólo quedan los que ni han estudiado ni han trabajado: es decir, los que salen a la calle a gritar, pues no hay que olvidar que los problemas se solucionan en el “silencio” y en el “estudio”, o sea, en el esfuerzo, que es, precisamente, lo que ha venido a buscar la Señora Merkel.
Así pues, continúa mi amigo, para que este país no quede “descerebrado”, hagamos un protectorado y para que no quede tan mal eso de un “protector”, que no sea de ningún país europeo, sino de todos, o sea, de la Comunidad Europea….
Pero yo le he dicho que sigo creyendo en la “libertad individual” y que aún creo que las personas de este país reaccionen y seamos capaces de crear unas estructuras auténticamente representativas y no unas estructuras ex machina. Pero él me dice que eso que yo le contesto es cuestión de fe, y no hay que confundir la política con la fe.
Antonio Fidalgo
Secretario de Cultura del CDS