El nuevo “bailío”

21 noviembre, 2011 por Antonio Fidalgo Dejar una respuesta »

 “Esperamos, y esperando hacemos la Historia de España”. Antonio Cánovas del Castillo

 

¡Qué tiempos aquellos en que en España tomaban las decisiones los propios ciudadanos! Pero para eso tendríamos que volvernos a la época de las behetrías, donde los hombres libres decidían por sí mismos aquello que querían. Ahora, los tiempos han cambiado, y el “feudalismo religioso” inaugurado por Carlos V y continuado por Napoleón nos inunda nuestra vida social y política.

 

“¡En Génova es enterrado!”; podría ser el lema de lo que sigue pasando en España: Felipe II estaba empeñado en hacer su Santa Alianza Católica y eso llevó a nuestros antepasados a que toda la riqueza nacional, incluida la traída de América, fuese a parar a “Génova”; y Felipe González nos dice que “debemos comprar bonos europeos” para salir de la crisis pues son la solución a nuestros problemas, problemas creados por su política entre otros, con lo que, de nuevo, nuestra riqueza va a “Génova”; o se quiere que vaya a centro Europa, como en otras épocas.

 Ahora, en “Génova” tenemos un regente, cuyo guión ya tiene escrito. Debido al sistema electoral que tenemos, y dadas las dramáticas circunstancias que tenemos, más que un gobernante tenemos un “bailío”, pues no podemos aspirar a más.

Nos hemos empobrecido apoyando un sistema improductivo, donde lo importante ha sido la “obediencia” y no la eficacia y la productividad; y tenemos toda la “inteligencia” española sometida a dicho “acto de obediencia” propio de la edad media, más que a la racionalidad de las instituciones; hemos endiosado tanto al Estado que va a ser difícil apoyar a un sistema democrático. Ahora, el nuevo bailío cogerá a sus ayudantes de las estructuras del Estado obediencial; y los ayudantes del anterior regente pasarán a la estructura de dicho Estado, pues para eso han hecho el “acto de obediencia”: con lo que no sufrirán ni el paro ni los rigores de la sociedad civil, que está al margen de las estructuras del Estado: de nuevo la división entre Estado y Sociedad Civil. Será la propia sociedad civil quien siga cargando más y más el peso de la crisis, y estará al margen de lo que el nuevo bailío haga: las decisiones de éste serán para pedir más impuestos, cuyo peso recaerá sobre dicha sociedad civil, y no recaerán sobre los que han jurado fidelidad a dicho bailío.

Pero dada la estructura que se nos ha impuesto en España desde el sistema de Cánovas y Sagasta, es difícil que la situación cambie, por más que sea esta situación la que ha provocado esta crisis.

Que el sistema representativo democrático no existe, lo dice el CDS desde el año de su fundación, en 1982. Ahora, existen partidos que “engañan” a sus votantes, en concreto la Señora Rosa Díez, que se presenta como “regeneradora” de la izquierda y de la sociedad toda: cuando el CDS pedía el cambio de la ley electoral ella era diputada por y con el PSOE,  no cambió la ley en la que ella vivía muy apesebreada. Ahora que ella ha presentado el proyecto socialista con otro nombre, y sus votos no se representan en este “parlamento dirigido”, se queja de lo mismo que se quejaba el CDS, con la diferencia que su partido se negó a dicho cambio electoral; además, ¿para qué quiere más representación si ya la izquierda está “representada” suficientemente?

Falta la representación del centro; pero claro está, nosotros pedimos el cambio de la ley electoral porque pedimos el cambio de sistema, de una “cámara de representación de gobernados” queremos un “parlamento de hombres libres”, y eso, ni ella ni nadie está dispuesto a concederlo; y mucho menos el nuevo bailío, cuyo único interés está en salvar los muebles para que no se los lleve la Señora Merkel y el Señor Sarkozy. La sociedad española es quien lo tiene difícil, no el nuevo bailío ni sus funcionarios, ni los funcionarios de la “oposición”, que ahora dejan de gobernar y en virtud de su “acto obediencial” pasan a ocupar sus “puestos” para los que fueron nombrados: ¡los siervos trabajarán para ellos!

El CDS, al que no se le ha dejado de nuevo presentarse a las elecciones democráticas (¿?), es el primer indignado de esta situación. Estamos dispuestos a hacer del parlamento una cámara de representación de hombres libres, donde todos tengan que someterse a la ley, sin excepciones. Desde el CDS creemos que las ideologías, y su alternancia, sólo han servido para crear más pobreza, volviendo a estructuras medievales donde los ricos son más ricos y los pobres más pobres; además, un sistema de ideologías no se somete a la ley, sino que ésta ha de estar sometida a sus caprichos y sus intereses.

Sólo un sistema basado en la ley y que sea expresión de la voluntad de los ciudadanos, al margen de redentorismos y regeneracionismos, es además expresión de la madurez de dicha sociedad: es a la ley a quien tenemos que someternos y no a las ideologías ni a los caprichos de quien las dicta.

 

Antonio Fidalgo

Secretario de Ideología del CDS

 

 

 

 

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