SEMEJANZA ENTRE LAS BANDAS DE LADRONES Y LOS REINOS INJUSTOS.
Si de los gobiernos quitamos la justicia, ¿en qué se convierten sino en bandas de ladrones a gran escala? Y estas bandas, ¿qué son sino reinos en pequeño? Son un grupo de hombres, se rigen por un jefe, se comprometen en pacto mutuo, reparten el botín según la ley por ellos aceptada. Supongamos que a esta cuadrilla se le van sumando nuevos grupos de bandidos y llega a crecer hasta ocupar posiciones, establecer cuarteles, tomar ciudades y someter pueblos: abiertamente se autodenominan reino, título que a todas luces le confiere no la ambición depuesta, sino la impunidad lograda. Con toda finura y profundidad le respondió al célebre Alejandro Magno un pirata caído prisionero. El rey en persona le preguntó: “¿Qué te parece tener el mar sometido al pillaje?” “Lo mismo que a ti –respondió- el tener el mundo entero. Sólo que a mí, como trabajo en una ruin galera, me llaman bandido, y a ti, por hacerlo con toda una flota, te llaman emperador”.
De Civitate Dei, IV. IV
De nuevo se manifiesta el hiato entre el poder político y la sociedad civil: cada uno va por su lado y es como si se desconocieran totalmente. Ya ocurrió a nivel económico cuando el parlamento “aprobó” el concederle a la gran banca el 20% del PIB, lo cual supuso un “antes y un después” en la marcha hacia nuestro empobrecimiento; volvió a pasar cuando el parlamento “dio el visto bueno” al estado de excepción (golpe de estado, para los noveles) con motivo del conflicto con los controladores aéreos; y ahora está en juego el tema de la “libertad de conciencia”: ya hubo un conato con motivo de la “objeción de conciencia” de los médicos, pero ahora ya está el ataque directo a la libertad en Internet, como si quisieran que volviéramos todos a la época romana donde había siervos y “ciudadanos”, y todo ello aprobado por el parlamento que dice que nos representa y dice, también, representar la libertad.