El “acto juramentado”

13 febrero, 2011 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

 “¡Qué grandes hombres de estercolero todos los grandes hombres de la época! ¿Es que los hombres, como las hortalizas, necesitan el fiemo para crecer y desarrollarse? – pensaba. ¿Es que las sociedades honestas y virtuosas no producirían más que hombres mediocres?”. Pío Baroja. El amor, el dandismo y la intriga.

Tenemos que volvernos a la Revolución Francesa y a su introducción del nuevo “hombre religioso” para entender lo que está pasando en España: no olvidemos que España vivió la invasión de los “misioneros franceses de Napoleón” en 1808 y que con el tiempo han, prácticamente, triunfado a todos los niveles en todas las estructuras. Son los propios “revolucionarios” franceses los que exigen un “acto juramentado” a sus propios conciudadanos para ocupar un puesto en el “nuevo orden”: la nueva Constitución se va “imponiendo” y a los que no la juran se les llama “no-juramentados”; estos “no-juramentados” van a sufrir los “rigores” de los “juramentados” los cuales, en nombre de la libertad, imponen, prohíben y persiguen sus consignas con unos métodos que empiezan en “La Vendée” y acaban en Rusia y España; y aunque después vengan “Borodino” y “Bailén” la semilla del “juramento” estaba plantada.

Los misioneros anunciaban un “hombre nuevo” que encontraría su acomodo en unas nuevas estructuras, que poco a poco irían anulando las “viejas estructuras”; los “profetas” de ese hombre nuevo pronto aparecieron, pero también aparecieron “profetas” de nuevas estructuras a las que se llamó “Estado”: así, al hombre nuevo se le buscó acomodo en el Estado, y si no estaba en el Estado es que no era hombre nuevo; este hombre nuevo y este Estado estaban cargados de moral y eran ellos los que impartirían la justicia y el bienestar a todos los hombres, y de ellos habrían de salir los nuevos “misioneros” que anunciaran “la buena nueva” del hombre nuevo y de las estructuras nuevas.

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El vestiglo nacionalista

10 febrero, 2011 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

 Un partido de centro nos alejará de la vorágine nacionalista, que nunca está satisfecha con sus caprichos y que pagamos todos con nuestra tragedia.

                              Ponencia ideológica del CDS

En estos momentos en que la crisis nos azota de una forma desproporcionada haciendo que se tambaleen las pocas estructuras sociales que existen, el CDS se manifiesta contra aquellos que se quieren aprovechar de dicha debilidad y proponemos como solución a esta situación dramática volver a lo que son las raíces de nuestra sociedad que es la propia representación en las instituciones por excelencia que son el parlamento y los ayuntamientos. Sólo en la medida en que volvamos a nuestra propia representación podremos encontrar el sentido de lo que somos, así como desvelar los despropósitos de aquellos que quieren aprovecharse de nuestra debilidad.

Oímos voces de grupos que plantean el horizonte de la secesión, cuando nosotros denunciamos la locura del nacionalismo; si ese es su horizonte político no entendemos el porqué de su hipocresía. Las prebendas de las que disfrutan los nacionalismos en España son restos de planteamientos que en otros países y en otras épocas tuvieron como consecuencia grandes tragedias. Aquí, en España, se barnizan con planteamientos ideológicos igualmente trasnochados y que sirven de alimento a grupos humanos que viven a costa del trabajo de otros.

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Sobre las “burbujas económicas”

3 febrero, 2011 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

“toda ley cuyo efecto es el de desarrollar ese germen de muerte no puede dejar, a la larga, de ser fatal” Tocqueville. La democracia en América

Desde el inicio de la llamada democracia hemos vivido dos burbujas económicas, ambas surgidas a la sombra de los dos grandes partidos políticos y ambas han traído como consecuencia la degradación de las estructuras morales de nuestra sociedad, lo que, a su vez, ha aumentado la desconfianza hacia España como nación, haciendo nacer el deseo de lo que nuestro Ortega llamó el particularismo regionalista. Por otra parte es el particularismo partidista el que ha pululado, y pulula, en España desde hace tiempo. Y junto a este particularismo, han rebrotado los instintos más bajos de la naturaleza humana, como son el deseo de aprovecharse del prójimo de la forma más primaria.

España sale del régimen del General Franco, en el que impera un solo partido, y comienza el régimen de la alternancia, donde imperan dos partidos: la característica fundamental (con un partido o con dos partidos) consiste en que unos españoles están sobre otros, por el procedimiento de “sacralizar” al Estado: acceder a dicho Estado es el objetivo del partido reinante. Y es importante este punto de partida pues las burbujas especulativas han tenido que ver con esta unión-sagrada de “partido” y “Estado”, y con el procedimiento de acceder a dicho Estado: eufemísticamente se ha llamado “gestión” (quién gestiona mejor la “cosa pública”); pero el fondo de la cuestión es que no se ha dicho qué es lo “público” a gestionar; con lo cual no ha sido más que un “asalto” al “Estado”, al que se ha identificado con lo público.

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“Parados de lujo”

30 enero, 2011 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

“Miguelito volvió con muchas habilidades de poca utilidad práctica, entre ellas hacer versos y tocar la guitarra…, tenía una corte de ocho o diez amigos desocupados como él, noctámbulos y holgazanes. Robaban gallinas y quesos; clavaban una noche la puerta o la ventana de la vivienda de un pobre hombre; interceptaban una chimenea con trapos; sujetaban un coche a una anilla de una casa con una cuerda; metían un gato en un gallinero y hacían todas las clásicas calaveradas de todos los calaveras del mundo.  Don Miguelito vivía sólo para la galería”. Pío Baroja. Los recursos de la astucia.

Existen en nuestra España varias situaciones para las personas que dejan de trabajar: la primera de ella es la jubilación, la segunda el paro y la tercera el “paro de lujo”. Decimos que una persona está “trabajando” porque tributa al erario público, independientemente de qué sea lo que entendemos por “público”; pero en principio decimos que una persona está trabajando cuando “paga” sus impuestos y está en regla con el sistema tributario. Así, una persona puede “no hacer nada” pero si paga sus impuestos a nadie se le ocurre pensar que está “parada”. Digo esto porque todos sabemos que existen “infinidad” de cargos “públicos” que no hacen nada, pero que pagan sus impuestos, y a nadie se le ocurre pensar que estén en el paro. Se les considera que están trabajando porque su puestos, de alcalde, de concejales, de parlamentarios, etc, consiste en “aguantar los insultos” de otros (pues a eso ha quedado reducida la “responsabilidad” política): ellos cobran de lo “público” y pagan sus impuestos, aunque no tengan ninguna iniciativa ni legislativa ni municipal, sino que la reciben de los “asesores jurídicos” que son quienes hacen el trabajo, con unos “emolumentos” altísimos, los cuales también “salen de lo público”.

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Sobre el comunicado de ETA

29 enero, 2011 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

“la posteridad no podrá creer que, después de que ya se hubiera hecho la luz, hayamos tenido que vivir de nuevo en medio de tan densa oscuridad”

 

“Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre”.

 Sebastián Castellio

No podemos entender cómo una banda de forajidos, al margen de la ley, puede traer en jaque a toda la sociedad española que ha aceptado las reglas de juego de la democracia; no podemos entender cómo hemos podido volver a tiempos pretéritos donde la oscuridad era la reina de la sociedad; no podemos entender cómo unos “requetés reciclados”, hablando en nombre de no se sabe muy bien qué mesianismo, quieren que los españoles volvamos a lo que hemos dejado.

Las normas de juego democrático, que nos hemos dado, emanan del parlamento y no del temor que inspiran esos desalmados: aceptar la ley es aceptar a todos los hombres y mujeres de bien que queremos una sociedad más justa y más humana; aceptar la ley es aceptar unas normas morales que han de inspirar y regir nuestra convivencia; aceptar la ley es aceptar que las personas están por encima de cualquier ideología y de sus justificaciones.

Nos preguntamos qué “normas de juego” democrático tienen algunos partidos políticos para pactar con quien no acepta dichas normas de juego que nos hemos dado entre todos los españoles; la acción o la omisión de dichos conciliábulos son los responsables de esta desesperación que está anidando en la sociedad española al ver que dichas normas de juego no acaban con la barbarie. Los países de nuestro entorno democrático han superado estos males endémicos con la aplicación de la ley y no al margen de ella.

No entendemos por qué en España existen regiones donde aún perduran restos del absolutismo de viejos regímenes y que no le importaría volver a esas situaciones donde unas personas eran siervas de otras. En unión a los países de nuestro entorno proponemos la aplicación de la ley para dejar a un lado esta pesadilla que está al margen de nuestra voluntad. Entre todos los hombres de bien podemos hacer que ese mundo pase definitivamente.

Antonio Fidalgo

Secretario de Cultura del CDS

 

 

 

Las Behetrías

24 enero, 2011 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

“Castilla, islote de hombres libres en la Europa feudal… Del siglo IX al XI Castilla fue en verdad el único rincón de occidente europeo donde la mayoría de la población estuvo integrada por pequeños propietarios libres”.

España. Un enigma histórico. Claudio Sánchez-Albornoz.

A veces debemos mirar atrás para vernos a nosotros mismos, no porque aceptemos la transmigración de las almas sino porque en lo que nuestros antepasados consiguieron vemos lo que nosotros pretendemos realizar. Es el caso de la libertad individual, de la propiedad  y de la representación. Parece mentira, pero ya hubo una sociedad en la que se consiguió plasmar en las instituciones de la época dichos horizontes. Y digo horizontes porque en nuestras sociedades andamos teorizando sobre qué sea una cosa, la libertad, o la otra, la representación. Miremos, pues, atrás y observemos.

En la Europa de después de la caída del Imperio Romano, nace lo que se llama la “sociedad”, pues en la sociedad romana lo importante era el Emperador como representante de los dioses en la tierra; pero, una vez que desaparece esa estructura, la sociedad se divide en tres estamentos: los señores feudales, los cuales se consideran los legítimos herederos del poder social; frente a ellos se estructura el poder religioso, que ya no está unido al poder político, y que se plasma en la “cité”, lugar donde vive el Obispo con sus sacerdotes; y por último están los ciudadanos normales que viven en la villas o burgos que se estructuran en gremios. Hasta aquí es todo lo que sabemos y estudiamos en clase de historia junto con su desarrollo en el tiempo hasta la época moderna, donde no tenemos muy claro qué perspectiva, de las tres, es la que ha triunfado en nuestra sociedad.

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La jubilación a los 67 años

14 enero, 2011 por Antonio Fidalgo 1 comentario »

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,

Guardé silencio,

Porque yo no era comunista.

            

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

Guardé silencio,

Porque yo no era socialdemócrata.

 

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

No protesté,

Porque yo no era sindicalista,

 

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,

No protesté,

Porque yo no era judío,

 

Cuando vinieron a buscarme,

No había nadie más que pudiera protestar.

Martin Niemöller

 

 

“Porque si esto hacen con el leño verde, ¿qué no harán con el seco?”  Lc. 23,31

 

“Mira, rey, que ya tenemos

El cordel a la garganta,

Y que la opresión no es tanta

Que aun quejarnos no podemos”

 “Padre Nuestro” de Quevedo

 

Estoy absoluta, total e irónicamente convencido de que muchísimos alcaldes y concejales socialistas, así como otro tipo de cargos electos, están pensando en darse de baja en el momento en que se “apruebe” la ley de la edad de jubilación….

Por mucha diferencia que haya entre la “teoría” y la “práctica” de un partido, hay cosas que afectan al “fundamento” del propio partido; y así, si la “razón de ser” del Partido Socialista Obrero Español es la “defensa” (¡teórica!) del trabajador, no se entiende que el máximo dirigente del partido diga que se siente orgulloso de que la prestación por desempleo llegue al 70% de los parados, como si estuviera orgulloso de que los españoles estuviesen en el paro en vez de trabajando.

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Proterva política

30 diciembre, 2010 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

“Nosotros –dijo señalando a su amigo que junto a él se sentaba- estamos decididos a no asociar nuestro nombre a los errores que se están cometiendo. Amamos a la Libertad con delirio;…  Antes que empujar a la Nación por este carril que la precipitará en el abismo … No se nos oculta que el absolutismo volverá, y quizás pronto, si a tiempo no se pone mano en reparar el Reino que se desquicia; y el absolutismo vendrá, porque las instituciones vigentes no ofrecen condiciones … y son incapaces de fundar nada sólido”. Galdós. El Grande Oriente.

No todo está perdido en España. Y, sin duda, lo que no está perdido son la mayoría de los españoles que aún no han perdido su bonhomía ni su capacidad de analizar las cosas, incluida su propia pobreza. ¡Es difícil ver una sociedad con más aguante que la española!: observar la urdimbre trágica en la que se mueven millones de españoles: parados que cobran muy poco; trabajadores “mileuristas”; jubilados cuya jubilación decrece; pequeños empresarios incapaces de “emprender” nada y sometidos a subvenciones; funcionarios cuyos sueldos están congelados; y un largo etcétera cuyo dolor se vive en la intimidad del hogar de cada uno.

Aun así, los españoles somos capaces de distinguir el “bien del mal”, que es uno de los signos de la “inteligencia humana”; los españoles vemos que la situación es consecuencia de la clase política, la que nunca está en crisis debido a cómo se ha estructurado, paradójicamente, la sociedad: en un momento de crisis, los únicos que no son solidarios son, precisamente, los políticos que, además son los causantes de la situación de crisis en que vivimos. Cualquier empresa puede entrar en crisis, o cualquier obrero puede ir al paro; pero el político, que no sabe nada ni ha estudiado nada, sube los impuestos para que su “puesto” no peligre y se mantenga con el “chollo”. Esta insolidaridad es vista por la mayoría de la población como “mala” y, sin duda, moralmente, lo es.

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“Situación excepcional”

14 diciembre, 2010 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

“Si la Constitución del Estado es democrática, puede llamarse dictadura a toda violación de principios democráticos que tenga lugar por vía de excepción, a todo ejercicio de la dominación estatal que prescinda del asentimiento de la mayoría de los gobernados. Si se establece como ideal político de validez general, es dictadura todo Estado que no respete estos principios democráticos. Si se adopta como norma el principio liberal de los derechos humanos y de la libertad inalienable, entonces también aparece como dictadura una violación de estos derechos, aun cuando se apoye en la voluntad de la mayoría. La dictadura puede, así, significar una excepción tanto a los principios democráticos cuanto a los principios liberales… por eso al estado de sitio se le llama dictadura.” Carl Smitt. La dictadura.

Mucha tinta ha corrido estos días sobre el “nuevo escenario” en el que se ha abierto el telón y hemos visto “representar” la obra de los “controladores aéreos”. Como toda obra, la “representación” hace referencia a lo representado, aunque en primer plano están los “actores”. Como toda obra tiene su “moraleja”, la cual se trata de transmitir al público. Claro está que ya no se trata, en principio, de ese teatro “provocativo” de después de la segunda guerra mundial en el cual se quería que el público fuera co-protagonista en el desarrollo del drama. Aquí más bien se quiere, por parte de uno de los actores, que el público “vea” la obra sin participar en ella; o a lo máximo, que cuando salimos del salón, “comentemos”, fuera ya de cualquier “dramatismo”, las escenas como si “la cosa no fuera con nosotros”.

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Recuperar las reglas de juego

7 diciembre, 2010 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

“La sociedad civil es la sede donde se forman, especialmente en los períodos de crisis institucional, los poderes que tienden a obtener su legitimidad incluso en detrimento de los poderes legítimos, donde, en otras palabras, se desarrollan los procesos de deslegitimación y de relegitimación. De aquí la frecuente afirmación de que la solución de una crisis grave que amenaza la sobrevivencia de un sistema político debe buscarse ante todo en la sociedad civil, donde pueden encontrarse fuentes de legitimación, y por tanto nuevos espacios de consenso”. Norberto Bobbio. Estado, gobierno y sociedad.

A veces es bueno pararse a pensar, en medio de la vorágine que nos ha tocado vivir, cuál es el fundamento de nuestra sociedad y dónde se forjó todo. Claro está que para muchos no vivimos en ninguna vorágine y que la tragedia en la que viven millones de nuestros compatriotas no es más que consecuencia de las “reglas” ya escritas por el destino. Por supuesto, quien así habla es porque se cree afortunado dentro de ese mundo.

No hay que volver a ningún “estado mítico” que diera origen y fundara nuestra sociedad; es todo más sencillo, mucho más sencillo. Todo depende de nosotros y somos nosotros quienes “creamos” las reglas de juego. Si jugamos con las “cartas” marcadas, para ganar, sólo queremos legitimar dicha ganancia con un pretendido estado mítico en el cual, por supuesto, nos consideramos “elegidos”; el “para qué” es lo de menos, lo importante es que vivimos a costa de los demás porque “hacemos trampas”.

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