“Situación excepcional”

14 diciembre, 2010 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

“Si la Constitución del Estado es democrática, puede llamarse dictadura a toda violación de principios democráticos que tenga lugar por vía de excepción, a todo ejercicio de la dominación estatal que prescinda del asentimiento de la mayoría de los gobernados. Si se establece como ideal político de validez general, es dictadura todo Estado que no respete estos principios democráticos. Si se adopta como norma el principio liberal de los derechos humanos y de la libertad inalienable, entonces también aparece como dictadura una violación de estos derechos, aun cuando se apoye en la voluntad de la mayoría. La dictadura puede, así, significar una excepción tanto a los principios democráticos cuanto a los principios liberales… por eso al estado de sitio se le llama dictadura.” Carl Smitt. La dictadura.

Mucha tinta ha corrido estos días sobre el “nuevo escenario” en el que se ha abierto el telón y hemos visto “representar” la obra de los “controladores aéreos”. Como toda obra, la “representación” hace referencia a lo representado, aunque en primer plano están los “actores”. Como toda obra tiene su “moraleja”, la cual se trata de transmitir al público. Claro está que ya no se trata, en principio, de ese teatro “provocativo” de después de la segunda guerra mundial en el cual se quería que el público fuera co-protagonista en el desarrollo del drama. Aquí más bien se quiere, por parte de uno de los actores, que el público “vea” la obra sin participar en ella; o a lo máximo, que cuando salimos del salón, “comentemos”, fuera ya de cualquier “dramatismo”, las escenas como si “la cosa no fuera con nosotros”.

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Recuperar las reglas de juego

7 diciembre, 2010 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

“La sociedad civil es la sede donde se forman, especialmente en los períodos de crisis institucional, los poderes que tienden a obtener su legitimidad incluso en detrimento de los poderes legítimos, donde, en otras palabras, se desarrollan los procesos de deslegitimación y de relegitimación. De aquí la frecuente afirmación de que la solución de una crisis grave que amenaza la sobrevivencia de un sistema político debe buscarse ante todo en la sociedad civil, donde pueden encontrarse fuentes de legitimación, y por tanto nuevos espacios de consenso”. Norberto Bobbio. Estado, gobierno y sociedad.

A veces es bueno pararse a pensar, en medio de la vorágine que nos ha tocado vivir, cuál es el fundamento de nuestra sociedad y dónde se forjó todo. Claro está que para muchos no vivimos en ninguna vorágine y que la tragedia en la que viven millones de nuestros compatriotas no es más que consecuencia de las “reglas” ya escritas por el destino. Por supuesto, quien así habla es porque se cree afortunado dentro de ese mundo.

No hay que volver a ningún “estado mítico” que diera origen y fundara nuestra sociedad; es todo más sencillo, mucho más sencillo. Todo depende de nosotros y somos nosotros quienes “creamos” las reglas de juego. Si jugamos con las “cartas” marcadas, para ganar, sólo queremos legitimar dicha ganancia con un pretendido estado mítico en el cual, por supuesto, nos consideramos “elegidos”; el “para qué” es lo de menos, lo importante es que vivimos a costa de los demás porque “hacemos trampas”.

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Campaña “orgónica”

25 noviembre, 2010 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

La incapacidad de obtener gratificación genital –que debería ser la cosa más natural del mundo- demostró, por lo tanto, ser un síntoma que nunca faltaba en los pacientes femeninos y rara vez en los masculinos”. Wilhelm Reich. La función del orgasmo

Mi trabajo me impide seguir, día a día, la campaña electoral catalana, pero parece que las “profecías” de Max Weber, sobre la vulgarización de la política, se han cumplido al cien por cien; y me atrevo a decir que se ha superado con creces dicho límite: superando a Spengler diríamos que no estamos en una “sociedad decadente” sino en una “sociedad decaída”. El problema está en quién la levantará, suponiendo que alguien se dé cuenta de que estamos como estamos, pues la mayor parte de los políticos, catalanes y no catalanes, cree vivir en “el mejor de los mundos posibles”.

“Navegando” por Internet, y por los periódicos digitales, se ofrece la nueva dimensión donde han entrado los políticos para “remover el inconsciente” de los votantes, pues ya parece que los “niveles” conscientes tradicionales no “levantan a nadie de la cama” para “darle de comer a estos ganapanes sin oficio” que quieren “¡vivir amarrados al pesebre de la Administración!”, como dice Galdós; y este nuevo nivel no es ya lo “inconsciente” sino que dentro de éste han ido a “lo orgónico”. Tenemos que irnos a la época de entreguerras, en Europa, y volver a leer a Wilhlem Reich, para situarnos en el “lugar” a donde nos han llevado la clase política catalana.

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Gustavo de Arístegui y Zamora

21 noviembre, 2010 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

“Yo os riepto, los zamoranos, por traidores fementidos,

Riepto a todos los muertos y con ellos a los vivos,

Riepto a los hombres y mujeres, los por nacer y nacidos,

Riepto a todos los grandes, a los grandes y a los chicos,

A las carnes y pescados, y a las aguas de los ríos”

Romance del reto a los zamoranos. El romancero viejo

 

Es curioso, muy curioso, las cosas que pasan en nuestra España a nivel social y político; y estas curiosidades pasan desapercibidas a no ser que uno se fije en ellas, y como generalmente no nos fijamos, sino que “andamos por las cosas” como si levitáramos sobre ellas, los grandes detalles que nos hunden más en la miseria se nos escapan.

Existe un personaje que es el que habla, “urbi et orbe”, de cuestiones internacionales en el partido popular: el Señor Gustavo de Arístegui. Sus opiniones, son las del partido de la derecha, las que  a su vez son las del “bloque de los buenos”; o sea, de cuando en el mundo, a nivel internacional, había bloques, y uno de ellos defendía esas posturas. Por supuesto, enfrente estaba el “otro bloque bueno”, que es el que defiende el partido de la izquierda, y cuyo presupuesto es también de cuando había bloques; a nadie le cabe duda de que “su” bloque es el bueno y el contrario es el malo.

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Sobre el enchufismo en Andalucía (y en toda España)

12 noviembre, 2010 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

“Don Quijote:

- … ¡y qué mal parece en los gobernadores el no saber leer ni escribir!…

Sancho:

- … “y las necedades del rico por sentencias pasan en el mundo”…

 

Pulula por Internet las nuevas canonjías que en Andalucía se dan a sí mismos la “familia gobernante” sin otro adobo que “el ser vos quien sois”. Esta es la consecuencia de estar gobernados por la “democracia partidista” que desde hace siglo y medio, o dos siglos, nos “torea” en España como si esto fuera un “cortijo” en vez de un país regido por leyes. Pero a las leyes nos tenemos que someter todos; a los caprichos de los ricos somos sometidos, la mayoría, a la fuerza.

Precisamente, una de las características de los países tercermundistas es que “no existen leyes”, y esto tiene dos interpretaciones: una, o existen “leyes escritas que no se cumplen” o, dos, no existen; que para el caso es lo mismo. Una de las características de la ley es “su fuerza”, es decir, su capacidad de “ser exigida”: de lo contrario, no es ley; puede ser una reflexión teórica sobre una situación o sobre el derecho, pero no es ley.

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La nave de los locos

7 noviembre, 2010 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

 “Aquella ansia de hacer dinero a todo trance, de considerar a España como a una finca, me molestaba”. Pío Baroja. El sabor de la venganza.

 

Estamos en época preelectoral y, parece, que los teléfonos suenan en las casas de muchas personas para que “uno” se sume a un partido y otro, y así presentarse, electoralmente, por un partido u otro; sin darse cuenta de que los partidos “alternantes” son cada uno una “gamella”  del yugo con el que se ha sujetado a la sociedad española: las “cornales” con las que queda bien sujeto el ciudadano son los “aplaudidores” de los distintos partidos.

Soy de los que cree, como muchos, que debería haber listas abiertas en todos los ayuntamientos y en todos los parlamentos, pues eso desatascaría, en gran parte, la situación institucional y económica de España. El hecho es que no es así, para nuestra desgracia. Y digo esto porque conozco un concejal en uno de los pueblos de España donde las “listas son abiertas” porque el pueblo tiene menos de 150 habitantes.

Ya lo han llamado por teléfono los “representantes” de los dos grandes partidos para que vaya en sus listas, y aún no se ha decidido, lo cual le honra; cuando me lo contó yo le pregunté: pero ¿no sabes que los dos grandes partidos están, presuntamente, corruptos? Y me contestó que sí, pero ¿qué iba a hacer?

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La representación

7 noviembre, 2010 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

Son muchos los escritos y reflexiones sobre la representación política, pero en esta segunda sesión nos centraremos en la división entre la representación en las instituciones y la representación en las ideologías: en esta segunda es donde ha devenido la representación en España. Parece que los españoles queremos ser representados más por una ideología que por una institución, y nos debemos preguntar el por qué, máxime teniendo en cuenta que dicha representación ideológica no sólo no nos saca de los problemas que tiene planteados nuestro país sino que nos hunde más en ellos.

Un ejemplo patente de semejante situación nos lo da la nueva responsable del Ministerio de Sanidad: su currículo deja, no mucho sino todo, que desear: no sabe nada de medicina, no sabe nada de farmacia, no sabe nada de farmacia, no sabe nada de la organización de la sanidad en España; pero aún hay más: tiene a sus órdenes a excelentes profesionales, con excelentes currículos, que han dedicado muchos años de su vida al trabajo y estudio de la medicina, de la farmacia, etc, y debido a la “representación ideológica” tienen que  aguantar (¡no sé si es esta la palabra!) a una persona cuyo perfil profesional deja todo que desear.

Esta situación es extrapolable a cualquier otro ámbito de la realidad española: la vulgaridad ha entrado por la puerta de la ideología; y podemos sacar dos conclusiones: primera, la ideología es incapaz de poner freno a la vulgaridad y, segunda, la representación por las instituciones, sí, pues exigiría profesionalidad, esfuerzo y proponer a los mejores para cualquier cargo de representación.

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El sistema parlamentario

27 octubre, 2010 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

Se han iniciado en la sede del CDS una serie de charlas-coloquios sobre diferentes temas con el fin de ahondar, en primer lugar, sobre temas que nos afectan a todos, y de tomar conciencia, en segundo lugar, de cómo nos afectan a todos dichos temas. No podemos vivir lejos de dichos temas que nos afectan, del tipo que fueren, máxime teniendo en cuenta de que nuestro bienestar depende, en gran medida, de ello.

El primer tema que abordamos en estas charlas-coloquios fue el del “sistema parlamentario” actual, tal y como está concebido y si está obsoleto o no; en dicho sistema entra la cuestión de si son necesarias la dos cámaras o no, o basta con las Comunidades Autónomas para representar las regiones.

Existen dos presupuestos desde los cuales se puede criticar nuestro sistema parlamentario: desde el “bipartidismo”, llamado también llamado “alternancia”; y desde la “representación”.

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Tahúr del Missisipi

14 octubre, 2010 por Antonio Fidalgo 2 comentarios »

“Elevar a la categoría política de normal, lo que a nivel de calle es plenamente normal”

“Pertenezco por convicción y talante a una mayoría de ciudadanos que desea hablar un lenguaje moderado, de concordia y conciliación.”

Adolfo Suárez

Es curioso cómo pasa el tiempo y ciertos mensajes vuelven a estar en boca de todos; dieron sentido a una forma de hacer política y también, por qué no, a una forma de hacer oposición.

El mensaje de Suárez era, fundamentalmente, el que está puesto como cita de este artículo: lo importante, para la forma de hacer política de Suárez, era el hombre normal, el de la calle, con sus quehaceres, sus inquietudes, sus problemas, sus ilusiones, su futuro: es decir, lo que hoy llamamos “ciudadano”.

Por defender esta forma de hacer política, a Suárez se le dijo de todo, y la síntesis de la acusación está en la frase que da título a estas líneas: se le llamó “tahúr del Missisipi”. Enfrente tenía a “todos”: los de la derecha porque, según ellos, había traicionado las “esencias de España”; los de la izquierda porque, según ellos, había traicionado las “esencias de la clase trabajadora”; los nacionalistas porque, según ellos, había traicionado las “esencias de sus regiones”.

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El timo de la estampita

13 octubre, 2010 por Antonio Fidalgo Sin comentarios »

 “- Y Manuel Salvador, ¿está aquí?

-         ¿El Carlista? Sí, puede que esté. ¿le conoce usted?

-         Sí, es un perfecto granuja.

-         ¡Bah! Eso es un común denominador en estos tiempos que no se puede tomar en cuenta. Un amigo mío de Madrid…., fue a la jefatura de policía, y al empleado le contó lo que le pasaba.  «¿Y usted qué quiere saber?», le preguntó el empleado. «Quiero saber si este pariente mío es de verdad ladrón.» «No se ocupe usted de eso – le dijo el empleado – aquí todos lo somos.»

 Pío Baroja. La venta de Mirambel. Crónica escandalosa

Es famoso en España el “timo de la estampita” por dos aspecto: primero por el hecho en sí, es decir, que a una persona que tiene dinero unos timadores la engañan; y en segundo lugar porque se ha hecho ya “lugar común”, y así cuando queremos decir que alguien “está cogiendo dinero de una forma no legal” le aplicamos el dicho de “el timo de la estampita”.

Todos nos sonrojamos cuando leemos en la prensa algún hecho de esta naturaleza y decimos que “parece mentira que haya gente que aún se deje engañar de esa forma”. Moralmente, mostramos indiferencia porque proyectamos sobre los “timados” una avaricia desmedida; y muchas veces oímos decir a otras personas que “¡les cae bien; que no hubieran sido tan avaros!”.

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